Wen-tzu
Wen-tzu Así, quienes comprenden la lógica de las funciones mentales consideran los deseos, las ansias, las preferencias y las aversiones como cosas externas. Por ello, nada les deleita, nada les enfada, nada les gusta, ni nada les produce dolor. Todo es misteriosamente lo mismo; nada es erróneo, nada es correcto.
Así pues, existe una lógica consecuente para los hombres y un comportamiento consecuente para las mujeres: no necesitan autoridad para ser nobles, no necesitan riquezas para ser prósperos, no necesitan fuerza para ser poderosos; no explotan los bienes materiales, no ansían reputación social, no consideran que una elevada condición social sea segura, ni que una humilde condición social sea peligrosa; su cuerpo, su espíritu, su energía y su voluntad permanecen en su propio lugar.
El cuerpo es la morada de la vida, la energía su fundamento, el espíritu su controlador: si se pierde su respectiva posición, los tres son perjudicados. Por ello, cuando el espíritu es el que conduce, el cuerpo le sigue, produciéndose resultados beneficiosos; cuando el cuerpo es el que conduce, el espíritu le sigue, produciéndose resultados dañinos.
Las personas que viven para la glotonería y la lujuria son hundidas y cegadas por el poder y el beneficio, seducidas y encantadas por la fama y la posición social, casi más allá de toda concepción humana.