Figaro
Figaro —Venga usted acá, mancebo generoso —exclamé todo alborozado—; venga usted acá, flor y nata de la andante comiquerÃa: usted ha nacido en este siglo de hierro de nuestra gloria dramática para renovar aquel siglo de oro, en que sólo comÃan los hombres bellotas y pacÃan a su libertad por los bosques, sin la distinción del tuyo y del mÃo. Usted será cómico en fin, o se han de olvidar las reglas que hoy rigen en el ejercicio.
Diciendo estas y otras razones, despedà a mi candidato, prometiéndole las más eficaces recomendaciones.