Figaro
Figaro No sé quién ha dicho que el hombre es naturalmente malo: ¡grande picardÃa por cierto!, nunca hemos pensado nosotros asÃ: el hombre es un infeliz, por más que digan: un poco fiero, algo travieso, eso sÃ; pero en cuanto a lo demás, si ha de juzgarse de la Ãndole del animal por los signos exteriores, si de los resultados ha de deducirse alguna consecuencia, quisiera yo que Aristóteles y Plinio, Buffon y Valmont de Vaumare, me dijesen qué animal, por animal que sea, habla y escucha. He aquà precisamente la razón de la superioridad del hombre, me dirá un naturalista: y he aquà precisamente la de su inferioridad, según pienso yo, que tengo más de natural que de naturalista. Presente usted a un león devorado del hambre (cualidad única en que puede compararse el hombre al león), preséntele usted un carnero, y verá usted precipitarse a la fiera sobre la inocente presa, con aquella oportunidad, aquella fuerza, aquella seguridad que requiere una necesidad positiva que está por satisfacer.