Figaro
Figaro En nuestro último artículo dejamos ligeramente apuntado que hay cosas buenas en el mundo; y probamos hasta la evidencia, como solemos, que una de ellas es la policía. Como no nos pasa por la imaginación que uno solo de nuestros lectores se haya resistido a nuestras razones, tratamos de probar hoy otra verdad más indisputable todavía, a saber: que, sentado el principio de que hay cosas buenas, haypalabras que parecen cosas, es decir, que hay palabras buenas.