Figaro
Figaro Lluevan sobre ellos en buena hora demandas y peticiones, renuévese la tabla de los derechos, clamen por todas partes tribuna y periódicos por la libertad de imprenta; no le responderán a usted con un no seco, sino que por ahora no conviene. Pida usted más garantÃas; abogue usted por una verdadera seguridad individual; porque tal o cual estado es absurdo. Lo vemos —responderán—, y lo que es más, con dolor; empero por ahora no es oportuno. Para que un pueblo esté bien gobernado, para que sea feliz, es preciso que se difunda la ilustración; para que un pueblo sea libre, es preciso que sepa mucho… y esté bastantemente ilustrado… véanse si no Grecia y Roma; aquéllos eran pueblos libres… ¡pero lo que se sabÃa allÃ!, ¡qué pueblos tan ilustrados! ¿Qué tiene que ver la España del siglo XIX con la Grecia de Licurgo y la Roma de Numa?
Venga usted a decirme que el sistema judicial no es gran cosa. Que cada uno multa como le da la gana, y juzga como le parece. Pero eso es por ahora no más. Deje usted que llegue aquel dÃa raro, aquel dÃa particular, que ha de ser el decisivo; dÃa, en fin, de la oportunidad, el dÃa que nos convenga pasarlo bien, que ese dÃa será otra cosa.