Fearless
Fearless Ilya, con sus torres de mármol y su historia escrita en sangre, ha sido alcanzada por el fuego que intentó ignorar. Lo que comenzó como una reforma se ha convertido en un levantamiento. Y en el centro de la tormenta, Paedyn, sin corona, sin cetro, pero con un propósito más afilado que cualquier espada.
La rebelión ha dejado de ser subterránea. Las plazas están tomadas. Las banderas de los Ordinaries ondean al lado de lanzas improvisadas. Los soldados dudan, algunos desertan. El pueblo se divide entre el miedo y la esperanza. Y en ese caos, la voz de Paedyn se convierte en llama.
—Ya no queremos migajas —grita desde lo alto de una barricada—. No queremos clemencia. Queremos justicia.
Kai la observa desde abajo, el pecho en llamas. Nunca la vio tan viva. Nunca la vio tan peligrosa.
Pero mientras ella lidera con palabras y heridas abiertas, en el castillo, Kitt se desangra en decisiones imposibles. Cada decreto que firma cuesta vidas. Cada silencio pesa como una confesión. Ha perdido el control, y lo sabe.
Cuando Paedyn llega a las puertas del castillo, no lo hace como prisionera, ni como reina.
Lo hace como amenaza.
Kai la escolta. Los soldados abren paso. Dentro, Kitt espera.