Fearless
Fearless Así comienza el acto más inesperado de esta tragedia política. Kitt no solo la perdona, sino que transforma su sangre en bandera. Su unión con Paedyn será el símbolo que abra las puertas de Ilya a los Ordinaries —aquellos sin habilidades, despreciados durante generaciones— y, a través de ese matrimonio, buscará reconstruir alianzas con reinos vecinos y evitar la hambruna y el colapso.
Pero Paedyn no es una pieza dócil en este tablero. El anillo que él desliza en su dedo es una cadena disfrazada. No olvida que Kitt es hijo del tirano, ni que ella misma fue marcada con una “O” como recordatorio de su debilidad. El pueblo la odia, la corte la desprecia, y el único que alguna vez la vio realmente… está escondido entre las columnas del palacio, tragando su furia.
Kai.
El hermano del rey. El Enforcer. El hombre que la persiguió, la protegió, la amó… y que ahora la observa en silencio, roto por dentro. Su mirada no alcanza a matarla, pero la hiere más que cualquier espada.
En un acto que parece político, pero es también personal, Kitt ordena que la liberen de sus grilletes. Paedyn se tambalea al ponerse de pie. Los murmullos la envuelven como cuchillas. No es una reina. Es una amenaza con vestido. Una nota disonante en la armonía forzada de la élite.
