Fearless
Fearless La corte entera aún vibra con la osadÃa del anuncio real. Una Ordinary convertida en reina. Paedyn no necesita poderes para estremecer los cimientos de Ilya. Su mera existencia en el palacio es una amenaza viviente. Y lo sabe. Cada paso que da, cada mirada que recibe, lleva la marca del desprecio y la incredulidad.
Kitt, en cambio, se mantiene firme. FrÃo, calculador, como si el peso del trono le hubiese templado la voz y endurecido los gestos. Frente a todos, defiende su decisión como una jugada estratégica: la unión con Paedyn no solo redime al reino de su pasado sangriento, sino que lo abre al futuro. Lo que él no dice es que también es una forma de controlarla. Porque si Paedyn se convierte en sÃmbolo, ya no podrá ser amenaza.
—Nuestra supervivencia depende de una Ilya unida —declara, su voz clara y resonante—. Los Ordinaries deben volver. Y Paedyn será su puente.
Pero lo que se vende como reconciliación es, en verdad, una prisión dorada. A ella le han asignado las habitaciones de la reina. Le han dado una dama de compañÃa. Le han cubierto las heridas. Pero nada de eso borra el hecho de que es prisionera en el corazón del enemigo. Una reina sin corona. Una sobreviviente sin aliados.
—¿Cómo haces para no derrumbarte? —le pregunta Ellie, su nueva asistente, mientras limpia la sangre seca de su piel.
