El arco iris
El arco iris La niñez de Anna Lensky
Tom Brangwen nunca llegó a querer a su hijo tanto como a su hijastra Anna. Cuando le anunciaron que era un niño, se estremeció de alegría. Le agradó la confirmación de su paternidad. Se sintió satisfecho al saber que tenía un hijo, pero no se mostró demasiado expresivo con el niño en sí. Era su padre, y con eso le bastaba.
Se alegraba de que su mujer fuera la madre de su hijo. Lydia estaba serena y algo apagada, como si la hubieran trasplantado de su suelo. Parecía que en el parto hubiera perdido el vínculo con su antiguo ser. A partir de entonces se volvió definitivamente inglesa, se convirtió de verdad en la señora Brangwen. Su vitalidad, sin embargo, había menguado.
