El arco iris
El arco iris Anna Victrix
Will Brangwen tenía una semana de vacaciones después de la boda, y los recién casados disfrutaron de su luna de miel a manos llenas, juntos y solos en su casita de campo.
Y, a medida que pasaban los días, Will se sentía como si el cielo se hubiera derrumbado y él estuviera sentado con Anna entre las ruinas, en un mundo nuevo en el que todos los demás habían quedado sepultados y del que ellos eran los felices supervivientes para disfrutar de todo a su antojo. Al principio no podía desprenderse de una culpable sensación de libertinaje. ¿No había ningún deber exterior, llamándolo, sin que él acudiera?
Todo era perfecto de noche, cuando las puertas se cerraban con llave y la oscuridad los envolvía a los dos. Entonces eran los únicos habitantes de la tierra visible, mientras todo lo demás estaba inundado. Y, como estaban solos en el mundo, abandonados a su propia ley, podían disfrutar, dilapidar y derrochar como dioses inconscientes.
