El arco iris
El arco iris De todos modos, seguía inspirándole pánico. Era aterrador, amenazante, incluso peligroso, pero se entregaba a pesar de todo. Era también pura oscuridad. Las vergüenzas del cuerpo se le revelaban ahora con una especie de belleza siniestra, tropical. Los vergonzosos actos de voluptuosidad sensual, naturales y antinaturales, que compartía con la mujer, que entre los dos creaban, tenían una intensa carga de belleza y de placer. Vergüenza, ¿qué era eso? Era parte del placer extremo. Era la parte del placer que el hombre teme normalmente. ¿Por qué temerlo? Las cosas secretas y vergonzosas son las más aterradoramente bellas.
Aceptaron la vergüenza y se fundieron con ella en sus placeres más prohibidos. La vergüenza iba incorporada. Era una semilla de la que florecían la belleza y la satisfacción profunda, fundamental.
Su vida exterior continuaba como de costumbre, mientras que la interior se había revolucionado. Las niñas perdieron importancia para los padres, absortos en su propia existencia.