El arco iris
El arco iris Era inútil intentar que Gudrun se hiciera responsable. Flotaba como un pez en el mar, perfecta en el ambiente de su diferencia y su propio ser. Las demás existencias le traÃan sin cuidado. Solamente creÃa en Ursula y confiaba en Ursula.
La hermana mayor estaba abrumada por su responsabilidad con las pequeñas. Sobre todo por Theresa, una niña fuerte, de ojos desafiantes, que tenÃa un don especial para la guerra.
–Nuestra Ursula, Billy Pillins me ha tirado del pelo.
–Y ¿tú qué le has dicho?
–No le he dicho nada.
Entonces, las hermanas Brangwen entraban en combate con los Pillins o los Phillips.
–No vuelvas a tirarme del pelo, Billy Pillins –decÃa Theresa cuando iba con sus hermanas, mirando majestuosamente al niño pelirrojo con la cara cubierta de pecas.
–¿Por qué no? –contestaba Billy Pillins.
–Pues porque no te atreves –decÃa la agotadora Theresa.
–Ven aquÃ, Tetera, y ya verás si me atrevo.