El arco iris
El arco iris Primer amor
A medida que Ursula pasaba de la niñez a la primera juventud, las nubes de la responsabilidad personal se concentraron en torno a ella. Tomó conciencia de sí misma, era una entidad independiente en mitad de una oscuridad compacta, tenía que ir a alguna parte, tenía que convertirse en algo. Y estaba asustada, preocupada. ¿Por qué, ay, por qué una tenía que hacerse mayor, por qué tenía que heredar la severa y abrumadora responsabilidad de vivir una vida desconocida? ¡Convertirse en una misma, a partir de la nada y de la masa informe! Pero ¿cómo? ¡Orientarse en la oscuridad sin senda alguna! Pero ¿adónde? ¿Cómo dar siquiera un paso? Y, al mismo tiempo, ¿cómo quedarse quieta? Era un verdadero suplicio heredar la responsabilidad de la propia vida.
