El arco iris
El arco iris Aún tenía seis semanas por delante antes de irse a la universidad. Dedicó este intervalo, inquieta, a leer un poco de latín y de botánica, y a repasar intermitentemente un poco de matemáticas. Ingresaría en la universidad para formarse como maestra. Pero, como ya había superado el examen de reválida, iba a cursar una carrera universitaria. Transcurrido el primer año pasaría al ciclo medio de Letras, y dos años más tarde obtendría su licenciatura. De ahí que su caso no fuera el de una maestra al uso. Estudiaría con los alumnos que iban a la universidad a recibir educación pura y no exclusivamente formación profesional. Sería parte de los elegidos.
Por espacio de los tres años siguientes volvería a depender en mayor o menor medida de sus padres. Su educación era gratuita. El gobierno pagaba todos los gastos de enseñanza y, además, contaría con una beca de unas pocas libras anuales. Con ello costearía el transporte y la ropa. Sus padres solamente tendrían que hacerse cargo de su alimentación. No quería darles demasiados gastos. La familia no disfrutaba de una situación económica holgada. Su padre recibiría un salario de doscientas libras anuales, y buena parte de la herencia de su madre se había gastado en la compra de la casa. De todos modos, era suficiente para arreglarse.