Historias de lo oculto
Historias de lo oculto Érase una mujer que era hermosa, que habÃa partido con todas las ventajas, pero que no tenÃa suerte. Se casó por amor, y el amor se volvió polvo. Tuvo guapos hijos, pero sentÃa que le habÃan sido impuestos y no podÃa quererlos. Ellos la miraban frÃamente, como si la estuvieran criticando. Y ella, precipitadamente, sentÃa que debÃa encubrir alguna falta en sà misma. Pero, en cuanto a lo que fuera aquello que tenÃa que cubrir, jamás lo sabÃa. Sin embargo, cuando los niños estaban presentes, siempre sentÃa endurecérsele el centro del corazón. Aquello la turbaba, y, en sus maneras, era todavÃa más gentil y estaba más preocupada por sus hijos, como si los quisiera mucho. Sólo ella misma sabÃa que, en el centro de su corazón, habÃa un pequeño núcleo duro que no podÃa sentir amor; no, no podÃa, hacia nadie. Todos los demás decÃan de ella: «¡Es tan buena madre! Adora a sus hijos.» Sólo ella misma, y sus propios hijos, sabÃan que no era asÃ. Se leÃan mutuamente los ojos.
Eran un niño y dos niñitas. VivÃan en una casa agradable, con jardÃn, y tenÃan sirvientes discretos, y se consideraban superiores a cualquiera en el vecindario.
