Historias de lo oculto
Historias de lo oculto París, por ejemplo, con su Louvre y su Luxembourg, y su catedral, parecía pensado para Alguien. De un modo fantasmal apelaba a algún Alguien supremo. Pero todos sus hombrecillos, don nadies y álguienes, eran como gorriones que gorjeaban pidiendo migas y dejando caer sus pequeños excrementos en las cornisas de los palacios.