Historias de lo oculto
Historias de lo oculto Luego, de nuevo, el blanco chapoteo del rayo sobre el suelo; pero nada se mueve. Y, nuevamente, repiquetea repentinamente la larga andanada del trueno en las tinieblas. La muchedumbre resuella de miedo; el rayo asesta de nuevo su golpe blanco, y de nuevo algo parece arder, en el bosque, mientras estalla el trueno.
Finalmente, en la inmovilidad de la tormenta, el viento se abalanza en un vuelo feroz de fragmentos de hielo, y se alza el súbito rugir de los pinos, semejante al del mar. La muchedumbre se contrae y retrocede mientras los fragmentos de hielo la golpean de frente como si ardieran. El rugido de los árboles es tan enorme que se convierte en una especie de nuevo silencio. Y, a través de él, se oye el crujir y astillar de la madera mientras el huracán se concentra sobre la colina.
Cae el granizo en medio de un rugir que cubre todo otro sonido, sacudiendo poderosamente la tierra y los tejados y los árboles. Y, cuando la muchedumbre ondula irresistiblemente hacia el interior del edificio, huyendo del batir de esa cascada de hielo, todavía, en medio de esa tenebrosa ronquera, suena el retiñir y el crujir de cosas que se rompen.