Tu me acariciaste y otros cuentos
Tu me acariciaste y otros cuentos 1
Soplaba el viento, de modo que, de vez en cuando, los álamos se volvían blancos como si una llama los encendiera. El cielo era azul y estaba roto por las nubes en movimiento. Manchas de luz caían sobre los campos labrados, y sombras sobre el centeno y las viñas. En la distancia, muy azul, se levantaba la catedral contra el cielo, y debajo de ella se agrupaban vagamente las casas de la ciudad de Metz, como si fueran una colina.
Entre los campos al borde de los limeros, estaban los barracones sobre el suelo reseco y desnudo, una colección de cabañas de techumbres redondas y de metal ondulado por donde trepaban brillantes las capuchinas de los soldados. A un lado había un huerto, con hileras amarillentas de lechugas; detrás, el amplio patio de instrucción rodeado por una cerca de alambre.
