Tu me acariciaste y otros cuentos
Tu me acariciaste y otros cuentos —Bien, Mabel, y ¿qué es lo que vas a hacer? —preguntó Joe, con una necia petulancia. Se sentÃa muy seguro de sÃ. Sin esperar la respuesta se volvió, se puso una brizna de tabaco en la punta de la lengua y la escupió. Puesto que se sentÃa seguro, nada le importaba lo más mÃnimo.
Los tres hermanos y la hermana estaban sentados alrededor de la desolada mesa del desayuno, intentando entablar algún tipo de deshilvanado consejo de familia. El correo de la mañana habÃa dado el golpe final para decidir el destino de la familia, y todo habÃa terminado. El lúgubre comedor mismo, con sus pesados muebles de caoba, parecÃa estar esperando a que lo desmantelaran.
Pero la conversación no aclaraba nada. HabÃa un extraño aire de incapacidad en los tres hombres que se arrellanaban alrededor de la mesa fumando y reflexionando sobre su propia condición. La muchacha, una joven de veintisiete años, más bien baja y de aspecto triste, estaba sola. No compartÃa la misma vida de sus hermanos. Hubiera sido hermosa a no ser por la imperturbable fijeza de su semblante, «bull-dog» era como sus hermanos la llamaban.
