Tu me acariciaste y otros cuentos
Tu me acariciaste y otros cuentos 1
«Llévensela a que tome el sol», dijeron los médicos. Incluso ella era escéptica respecto a eso de tomar el sol, pero permitió que la llevasen al mar con su niño, una niñera y su madre.
El barco zarpaba a medianoche. Y durante dos horas su marido permaneció con ella mientras acostaban al niño y los pasajeros llegaban a bordo. Era una noche oscura: el Hudson se agitaba en una densa negrura, sacudido por gotitas de luz que se derramaban. Se apoyó en la barandilla y mirando hacia abajo pensó: Esto es el mar; es más profundo de lo que uno se imagina y está pleno de recuerdos. En aquel momento el mar parecÃa palpitar como la serpiente del caos que desde siempre ha existido.
—Estas despedidas no son buenas —le iba diciendo su marido, que estaba a su lado—. No son buenas. No me gustan.
El tono de su voz estaba lleno de aprensión, de recelo y de un cierto toque como de última esperanza.
—A mà tampoco me gustan —respondió ella con voz clara.
Ella recordaba ahora cuán amargamente habÃan deseado separarse, él y ella. La emoción de la despedida daba un suave tirón a sus emociones, pero lo único que conseguÃa era que el hierro que habÃa penetrado en su alma se le clavase aún más profundamente.
