Tu me acariciaste y otros cuentos
Tu me acariciaste y otros cuentos 1
Los dos grandes prados se extendÃan por la ladera de una colina orientada al sur. Al haberse recogido el heno recientemente, eran de un verde dorado, y brillaban bajo el sol con resplandor casi cegador. De lado a lado de la colina, a la mitad de su altura, un alto seto la recorrÃa y proyectaba su negra sombra sobre el brillo lÃquido del erial. Justo al otro lado del seto estaban levantando el almiar. Era de tamaño enorme, inmenso, pero de un tono tan plateado y de un brillo tan delicado que parecÃa ingrávido. Se elevaba desordenado y radiante en medio del inalterable resplandor verde dorado del prado. Un poco más atrás habÃa otro almiar ya terminado.
La carreta vacÃa entró por el hueco del seto. Desde la esquina más alejada del prado inferior, donde entre el rastrojo todavÃa aparecÃan las franjas grises del desbroce, la carreta ya cargada avanzaba colina arriba para llegar al almiar. Entre el heno se veÃan claramente unos puntos blancos: eran los segadores.
