Tu me acariciaste y otros cuentos

Tu me acariciaste y otros cuentos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

COSAS[175]

Eran unos auténticos idealistas de Nueva Inglaterra. Pero de eso hacía mucho tiempo: antes de la guerra. Algunos años antes de la guerra se conocieron y se casaron; él era un joven alto y de ojos intensos que procedía de Conneticut, y ella una muchacha de estatura mediana, recatada y con aspecto de puritana que había nacido en Massachusetts. Los dos tenían algo de dinero. No demasiado, sin embargo. Incluso juntando ambas cantidades no llegaba a tres mil dólares al año. Así y todo, eran libres. ¡Libres!

¡Ah! ¡La libertad! ¡Ser libre para vivir la propia vida! ¡Tener veinticinco y veintisiete años, un par de auténticos idealistas con un amor compartido por la belleza y una cierta inclinación hacia la «filosofía hindú» —lo que significaba, por desgracia, hacia la señora Besant[176]— y unas rentas de algo menos de tres mil dólares al año! Pero ¿qué es el dinero? Todo lo que uno desea es vivir una vida plena y hermosa. En Europa, por supuesto, en la fuente y el origen de la tradición. Probablemente podría hacerse en Estados Unidos: en Nueva Inglaterra, por ejemplo. Pero renunciando a una cierta dosis de «belleza». La auténtica belleza requiere mucho tiempo para madurar. Lo barroco solo es bello a medias, maduro a medias. No, el verdadero apogeo plateado, el auténtico ramo dorado y dulce de la belleza tenía sus raíces en el Renacimiento, no en ningún otro período más reciente y más vacuo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker