Las 38 Cartas de John D. Rockefeller a su Hijo
Las 38 Cartas de John D. Rockefeller a su Hijo Hablar sin escuchar es disparar sin apuntar. Muchos fracasan por no entender a los demás, por hablar más de lo que observan. Escuchar te da ventaja, te muestra lo que otros ignoran, y te permite actuar con precisión. Sé paciente, permite que otros expresen sus ideas, incluso si no estás de acuerdo. Quien sabe callar en el momento justo, sabe liderar. A veces, una sola palabra bien colocada vale más que mil sin sentido.
El orgullo precede la caÃda; la humildad precede el crecimiento.
Querido John,
Por más alto que llegues, nunca olvides dónde comenzaste. La humildad no es pensar menos de ti, sino pensar menos en ti mismo. Escucha a todos, aprende de cualquiera, y no te creas superior por tener éxito. El mundo cambia, y el arrogante cae cuando menos lo espera. Ser humilde no te quita grandeza, te protege de la ceguera del ego. Recuerda: el árbol que más frutos da, es el que más baja sus ramas.
Juntos, logramos más de lo que uno solo podrÃa imaginar.
Querido John,
