Las 38 Cartas de John D. Rockefeller a su Hijo
Las 38 Cartas de John D. Rockefeller a su Hijo Tu tiempo es tu recurso más valioso. Adminístralo como lo harías con una gran fortuna: con intención y vigilancia. Evita distracciones que no aportan a tus metas. Aprende a decir no sin culpa y prioriza lo importante sobre lo urgente. Cada minuto que dejas ir sin propósito es un paso que no das hacia tu visión. El éxito pertenece a quienes valoran cada hora como si fuera oro. No regales tu tiempo. Inviértelo.
Un cuerpo débil limita incluso las mentes más brillantes.
Querido John,
La salud no es un lujo, es un requisito para sostener cualquier éxito. Sin energía, ni las mejores ideas prosperan. Duerme bien, aliméntate con criterio, ejercita tu cuerpo y cuida tu mente. El estrés y el descuido son ladrones silenciosos que se llevan años de vida sin avisar. Trabajar duro no significa destruirte. Haz del equilibrio un hábito. Tu cuerpo es el vehículo de tu ambición; mantenlo fuerte, porque sin él, no hay conquista posible.
La mente cerrada bloquea las oportunidades antes de que toquen la puerta.
Querido John,
