Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 EL PRÍNCIPE SERNINE SE PONE AL TRABAJO
Un piso bajo en la esquina del bulevar Haussman y de la calle de Courcelles… Es allí donde vive el príncipe Sernine, uno de los miembros más brillantes de la colonia rusa en París y cuyo nombre aparece a cada instante en las notas de sociedad de los periódicos, entre los que salen o regresan de pasar temporadas de vacaciones.
Son las once de la mañana. El príncipe entra en su gabinete de trabajo. Es un hombre de treinta y cinco a treinta y ocho años, cuyos cabellos castaños están mezclados de algunos hilos de plata. Su aspecto revela una buena salud. Usa bigote espeso y unas patillas muy cortas, apenas diseñadas sobre la fresca piel de las mejillas.
Está correctamente vestido con una levita gris que le sujeta el talle y un chaleco de bordes de terliz blanco.
—Vamos —dijo a media voz—, creo que la jornada va a ser dura.
Luego abrió una puerta que daba a una amplia habitación, donde esperaban algunas personas, y dijo:
—¿Está aquí Varnier? Entra, Varnier.
Un hombre con aspecto de pequeño burgués, ventrudo, fuerte, bien erguido sobre sus piernas, acudió a su llamada. El príncipe cerró la puerta detrás de ellos.
