Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿El número treinta y ocho?… Soy yo…, nada de palabras inútiles… ¿Ayer? SÃ, tú fallaste en el jardÃn… Otra vez será, evidentemente…, pero ya corre prisa… Mandó registrar la casa por la noche…, ya te contaré… No encontró nada, bien entendido… ¿Qué?… ¡Hola!… No, el viejo Steinweg se niega a hablar…, ni las amenazas ni las promesas sirven con él… ¡Hola!… Pues claro que sÃ, pardiez… Él sabe que nosotros no podemos hacer nada… No conocemos el proyecto de Kesselbach, y la historia de Pedro Leduc más que en parte… Sólo él tiene la clave del enigma… ¡Oh! Ya hablará…, de eso respondo yo…, y esta misma noche…, de no ser asÃ… Y qué le quieres, todo antes de dejarle escapar. ¿Quieres que el prÃncipe nos lo birle? ¡Oh! A ése hay que darle su merecido antes de tres dÃas… ¿Tienes una idea?… En efecto…, la idea es buena. ¡Oh, oh! Excelente…, ya voy a ocuparme de eso… ¿Cuándo nos vemos? ¿El martes, quieres? Está bien. Yo iré el martes… a las dos…
Colocó el auricular en su sitio y salió. Sernine le oyó dando órdenes.
—Cuidado ahora, ¿eh? No os dejéis sorprender estúpidamente como ayer. Yo no regresaré antes de la noche.
La pesada puerta del vestÃbulo se cerró y luego se oyó el chasquido de la verja del jardÃn y el cascabel de un caballo que se alejaba.