Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 El hilo estaba descubierto y no habÃa más que dejarse guiar por aquél. Asà llegaron al segundo piso, luego al tercero, y finalmente a las buhardillas. Asà descubrieron que el techo de una de las buhardillas estaba resquebrajado y que el tubo pasaba hacia un desván muy bajo, y éste, a su vez, presentaba un agujero de salida en la parte superior.
Pero por encima estaba el tejado.
Colocaron una escala y atravesaron un tragaluz. El techo estaba formado por planchas de hierro laminado.
—Pero ¿acaso no ve usted que esta pista que seguimos es mala? —declaró el señor Formerie.
Lupin se encogió de hombros.
—No, en absoluto.
—No obstante, puesto que el tubo desemboca debajo de las planchas de hierro laminado…
—Eso prueba, sencillamente, que entre esas planchas y la parte superior del desván existe un espacio libre en el cual nosotros encontraremos… lo que buscamos.
—Imposible.
—Vamos a verlo. Que levanten las planchas… No, ahà no… Es aquà donde el tubo debe desembocar.
Tres agentes ejecutaron la orden. Uno de ellos lanzó una exclamación:
—¡Ah, ya estamos!