Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —La negativa era imposible, mi querido prÃncipe. La intervención de usted es necesaria en un asunto en el cual tantos intereses están en juego, y esos intereses no son solamente mÃos, sino que además atañen a personajes situados en altas posiciones y que usted conoce…
Lupin observaba al carcelero con el rabillo del ojo. Aquél escuchaba con viva atención, con el busto inclinado y ansioso de sorprender el significado secreto de las palabras cambiadas entre Lupin y su visitante.
—¿De modo que…? —preguntó Lupin.
—De modo que, mi querido prÃncipe, le suplico que reúna todos sus recuerdos respecto a ese documento impreso, redactado en cuatro idiomas, y cuyo comienzo, cuando menos, guardaba relación…
Un puñetazo en la mandÃbula, un poco por debajo de la oreja…, y el jefe de los carceleros se tambaleó durante unos segundos, y después, como una masa, sin un gemido, cayó en los brazos de Lupin.
—Un buen golpe, Lupin —dijo éste—. Es una tarea limpiamente «ejecutada». Escuche, Steinweg. ¿Tiene usted ahà cloroformo?
—¿Está seguro de que se ha desvanecido?
—Vaya si lo estoy. Tiene para tres o cuatro minutos… Pero eso no bastará.