Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Aquà se respiraba un aire sofocante de desconfianza cuando presenté mi autorización para ver a Lupin. El director me llamó a su presencia y la examinó con toda minuciosidad. No dudo que hayan telefoneado a la Prefectura de PolicÃa.
—De eso estoy seguro.
—¿Y entonces?
—Todo está previsto, amigo mÃo. No te amargues con la preocupación y charlemos. Me supongo que si has venido aquà es porque ya sabes de lo que se trata.
—SÃ. Tus amigos me lo han explicado…
—¿Y tú aceptas?
—El hombre que me salvó de la muerte, puede disponer de mà como quiera. Por muchos que sean los servicios que yo pueda prestarle, continuaré siendo siempre deudor suyo.
—Antes de entregar tu secreto, debes reflexionar en la situación en que yo me encuentro… Soy un prisionero reducido a la impotencia…
Steinweg se echó a reÃr, y replicó:
—No, te lo ruego, no bromeemos. Yo habÃa entregado mi secreto a Kesselbach porque era rico y porque él podÃa, mejor que nadie, sacarle partido; pero aunque estés preso y reducido a la impotencia, te considero cien veces más poderoso de lo que era Kesselbach con sus cien millones.
—¡Oh, oh!