Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Señor director del Grand Journal: Ha insertado usted en su número del martes último una gacetilla redactada de acuerdo con algunas palabras que se me escaparon la otra tarde en el curso de una conferencia que sostuve en la Santé sobre política extranjera. Esa gacetilla, verídica en sus partes esenciales, precisa, sin embargo, una pequeña rectificación. Las cartas existen, efectivamente, y nadie puede discutir la excepcional importancia de las mismas, puesto que desde hace diez años son objeto de una búsqueda ininterrumpida por parte del gobierno interesado en ellas. Pero nadie sabe dónde se encuentran y nadie sabe tampoco una sola palabra de lo que contienen… El público, estoy seguro, no me tomará a mal el hacerle esperar en satisfacer su legítima curiosidad. Aparte de que yo no tengo en mis manos todos los elementos necesarios para la busca de la verdad, mis ocupaciones actuales no me permiten, en modo alguno, el consagrar a este asunto el tiempo que yo quisiera.
Todo cuanto puedo decir, por el momento, es que estas cartas fueron confiadas por el agonizante a uno de sus amigos más fieles, y que, a causa de ello, ese amigo tuvo que sufrir las pesadas consecuencias de su devoción. Espionaje, investigaciones domiciliarias, nada le fue ahorrado.