Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —No.
—SÃ.
—No.
La situación estaba envenenándose estúpidamente. El otro extraño, que hasta entonces habÃa permanecido callado, puso una mano sobre el hombro de su compañero, y le dijo en alemán:
—Déjame proceder.
—Pero cómo… Estaba entendido que…
—Cállate y vete.
—¡Que lo deje a usted solo!…
—SÃ.
—Pero ¿y la puerta?
—La cerrarás y te alejarás.
—Pero este hombre… Usted le conoce… Se trata de Arsenio Lupin…
—Vete…
El otro salió mascullando palabras ininteligibles.
—Tira de una vez de la puerta —gritó el segundo visitante—. Más aún… Completamente… Bien…
Entonces se volvió, tomó la linterna y la levantó poco a poco.
—¿Tendré que deciros quién soy? —preguntó.
—No —replicó Lupin.
—¿Y por qué no?
—Porque ya lo sé.