Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿Y en qué puedo servirla?… Me siento tan feliz…
Ella dudó unos segundos, y luego murmuró:
—Tengo miedo.
—¡Miedo! —exclamó él.
—Sà —dijo ella en voz baja—. Tengo miedo de todo. Miedo de lo que ya es y de lo que será mañana, pasado mañana…, miedo de la vida. He sufrido tanto…, ya no puedo más.
Él la miraba con una gran compasión. El sentimiento confuso que le habÃa empujado siempre hacia aquella mujer adquirÃa hoy un carácter más preciso al pedirle ella su protección. SentÃa una necesidad ardiente de dedicarse a ella por entero, sin esperar ninguna recompensa.
Ella prosiguió:
—Estoy sola ahora, completamente sola, y con unos sirvientes que he tomado al azar, y tengo miedo…, tengo la sensación de que algo se agita en torno a mÃ.
—Pero ¿con qué finalidad?
—Lo ignoro. Pero el enemigo ronda y se acerca.
—¿Le ha visto usted? ¿Ha observado usted algo?
—SÃ, en la calle, estos dÃas, dos hombres han pasado varias veces frente a la casa y se han detenido para observarla.
—¿Qué señas tienen?