Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Aunque un poco hastiado por esta clase de satisfacciones, no por ello Lupin dejaba de disfrutar los testimonios de admiración y de dedicación con que sus amigos le colmaban.
—En suma, jefe, explÃquenos… ¿Qué ha ocurrido? Con usted, nos hemos acostumbrado a los prodigios… Pero, a pesar de ello, hay un lÃmite… ¿Entonces está usted libre? SÃ, y helo a usted aquà en el corazón de ParÃs, apenas disfrazado.
—¿Un cigarro? —les ofreció Lupin.
—Gracias…, no.
—Pues haces mal, Doudeville. Éstos son unos magnÃficos cigarros. Los he recibido de un gran conocedor en materia de tabacos que se precia de ser amigo mÃo.
—¿PodrÃamos saber quién es?
—El Kaiser… Vamos, no pongáis esas caras de embrutecidos e informadme de lo que ha ocurrido. No he leÃdo periódicos. ¿Qué efecto causó en el público mi fuga?
—El de un rayo.
—¿Y qué versión dio la PolicÃa?
—Según ella, la fuga ocurrió en Garches, mientras se efectuaba la reconstrucción del asesinato de Altenheim. Por desgracia, los periodistas han demostrado que eso era imposible.
—¿Y entonces?