Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 EL HOMBRE NEGRO
En ese momento, Arsenio Lupin experimentó la impresión, la certidumbre de que había sido atraído a una emboscada por medios que no tenía tiempo para discernir, pero en los cuales se adivinaba una habilidad y destreza prodigiosas.
Todo estaba combinado, todo estaba previsto: el alejamiento de sus hombres, la desaparición o la traición de los criados y su propia presencia en casa de la señora Kesselbach.
Evidentemente, todo aquello había tenido éxito, de acuerdo con el capricho del enemigo, gracias a unas circunstancias propicias que bordeaban el milagro… Porque, en suma, él hubiera podido presentarse allí antes que el falso mensaje hubiera dado lugar a que se marchasen sus amigos. Entonces hubiera sido la batalla de su propia banda contra la banda de Altenheim. Lupin recordaba el proceder de Malreich, en el asesinato cometido por éste de Altenheim, y el envenenamiento de la loca de Veldenz… Lupin se preguntó si la emboscada estaba dirigida sólo contra él y si Malreich no habría entrevisto como cosa posible una batalla general, de la que resultase la supresión de sus propios cómplices que ahora le estorbaban.
