Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 EL MAPA DE EUROPA
Pedro Leduc amaba a Dolores!
Para Lupin constituyó un dolor profundo, agudo, cual si hubiera sido herido en la propia entraña de su vida… Un dolor tan fuerte, que experimentó —y esto por primera vez— la visión clara de lo que Dolores habÃa venido a ser para él, poco a poco y sin que tuviera conciencia de ello.
Pedro Leduc amaba a Dolores y la miraba como se mira a aquella a quien se ama.
Lupin sintió en sÃ, cegado, enloquecido, el instinto del asesino. Aquella mirada…, aquella mirada de amor que se posaba sobre la joven viuda…, aquella mirada le enfurecÃa. TenÃa la impresión del gran silencio que envolvÃa a la mujer y al joven, y en ese silencio, en la inmovilidad de las actitudes, lo único viviente era esa mirada de amor, aquel himno mudo y voluptuoso mediante el cual sus ojos proclamaban toda la pasión, todo el deseo, todo el entusiasmo, todo el impulso de un ser hacia otro.
Y veÃa también a la señora Kesselbach. Los ojos de Dolores estaban invisibles bajo sus párpados cerrados, aquellos párpados alegres, con largas pestañas. Pero ¡cómo sentÃa ella la mirada de amor que buscaba la suya! ¡Cómo se estremecÃa bajo la caricia impalpable!
