Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron EL SIETE DE CORAZONES
Se plantea una pregunta y ésta me ha sido hecha a menudo.
¿Cómo conocí yo a Arsenio Lupin?
Nadie duda de que yo le conozco. Los detalles que he acumulado sobre este hombre desconciertan; los hechos irrefutables que yo expongo, las pruebas nuevas que aporto, la interpretación que doy a ciertos actos de los cuales sólo habían sido vistas las manifestaciones exteriores sin penetrar en las razones secretas ni en el mecanismo invisible…, todo eso prueba perfectamente, si no una intimidad que la propia existencia de Arsenio Lupin haría imposible, sí, cuando menos, unas relaciones amistosas y las consiguientes confidencias.
Pero ¿cómo lo conocí yo? ¿De dónde procede el favor de ser su historiador? ¿Por qué he de ser yo y no otro?
La respuesta es fácil: únicamente la casualidad ha presidido una elección en la cual mis méritos no cuentan para nada. Es la casualidad que me ha puesto sobre ese camino. Es por casualidad que yo he estado mezclado a una de sus más extrañas y de sus más misteriosas aventuras, y es por casualidad, en suma, que yo fui actor en un drama del que él fue el maravilloso director; drama oscuro y complejo, erizado de tales peripecias, que experimento un cierto embarazo en el momento de emprender el relato.
