Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron ARSENIO LUPIN EN PRISIÓN
No hay un turista digno de ese nombre que no conozca las orillas del Sena y que no haya observado, yendo desde las ruinas de Jumieges a las ruinas de Saint Wandrille, el extraño y pequeño castillo feudal de Malaquis, tan orgullosamente erguido sobre su roca en pleno rÃo. El arco de un puente lo une con la carretera. La base de sus torres sombrÃas se confunde con el granito que la sostiene y que es un enorme bloque de piedra desprendido de no se sabe qué montaña y arrojado allà por alguna formidable convulsión. Todo alrededor, el agua tranquila del gran rÃo juega entre los cañaverales, y las aguanieves tiemblan sobre la cresta húmeda de los guijarros.
La historia del castillo de Malaquis es ruda como su nombre, áspera como su silueta. No hubo allà más que combates, cercos, asaltos, rapiñas y matanzas. En las veladas de la tierra de Caux, se evocan con estremecimiento los crÃmenes que allà se cometieron. Se cuentan misteriosas leyendas. Se habla del famoso subterráneo que antaño conducÃa a la abadÃa de Jumieges y la mansión de Agnés Sorel, la bella amiga de Carlos VII.
