Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Porque esas tres casas, Wilson, fueron construidas por el mismo arquitecto. Era fácil de adivinar, dirá usted. SÃ… Pero nadie pensó en ello.
—Nadie, excepto usted.
—Excepto yo, que sé ahora que el mismo arquitecto, combinando planos semejantes, ha hecho posible la realización de tres actos, milagrosos en apariencia, pero en realidad simples y fáciles.
—¡Qué felicidad!
—Y ya era tiempo, amigo mÃo, porque empezaba a perder la paciencia… Nos encontramos ya en el cuarto dÃa.
—De los diez.
—¡Oh! Pero desde este momento…
No podÃa estarse quieto, exuberante y alegre, contra su costumbre.
—Cuando pienso que hace un rato, en la calle unos bribones pudieron haberme roto el brazo como lo hicieron con usted… ¿Qué dice usted a eso, Wilson?
Wilson se contentó con estremecerse ante aquella horrible suposición. Y Sholmes continuó:
—¡Que nos sirva de provecho esta lección! Escuche, Wilson: nuestro gran error ha sido combatir a Lupin a pecho descubierto, y no ha habido más que un mal menor, puesto que sólo ha conseguido dañarlo a usted.
—Y me ha quitado de en medio, rompiéndome un brazo —gimió Wilson.