Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Acuso a la persona que cortó las letras de este abecedario y que se comunicó por medio de ellas con Arsenio Lupin.
—¿Cómo sabe usted que fue con Arsenio Lupin?
—Porque él mismo me lo ha dicho.
Le alargó un trozo de papel mojado y arrugado. Era la página que Lupin había arrancado de su cuadernillo, en el bote, para darse a conocer, y en la que había escrito la frase.
—Y observe —indicó Sholmes con satisfacción— que nada le obligaba a darme esta hoja y, por consiguiente, a darse a conocer. Simple chiquillada por su parte, que me dio la clave del asunto.
—Que le dio la clave… —repitió el barón—. Sin embargo, no veo nada que…
Sholmes retocó con el lápiz las letras y los números.
CDEHNOPRSEO-237.
—¿Y bien? —preguntó el señor d’Imblevalle—. Es la misma fórmula que usted nos enseñó.
—No. Si usted le hubiese dado vueltas, una y otra vez, en todos los sentidos a esta fórmula, habría observado al primer golpe de vista, como le he observado yo, que no es igual a la primera.
—¿En qué no lo es?
—Tiene dos letras más: una E y una O.
—En efecto, no lo había observado.