Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Al cabo de un momento surgieron unos rasgos imprecisos, luego unas letras, y, finalmente, palabras y frases completas.
Leyó:
«Todo va bien. Steinweg libre. Se oculta en provincias. Genoveva Ernemont goza de buena salud. Acude con frecuencia al hotel Bristol a ver a la señora Kesselbach, que está enferma. Cada vez que lo hace, se entrevista con Pedro Leduc. Responde por el mismo medio. Ningún peligro.»
Así, pues, estaban establecidas las comunicaciones con el exterior. Una vez más, los esfuerzos de Lupin habían sido coronados por el éxito. Ya no quedaba más que ejecutar su plan, hacer realidad las confidencias del viejo Steinweg, y conquistar su libertad por medio de una de las más extraordinarias y geniales combinaciones que hubieran podido germinar en su cerebro.
Y tres días más tarde aparecían publicadas en el Grand Journal estas breves líneas: