Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Y después?
–Ama a una joven que a su vez lo ama a él también… Se trata de la mujer más bella y más virtuosa, y él se casará con esa joven.
–¿Y entonces?
–Eso es todo.
–¿No hay nada más?
–Nada más. A su majestad no le queda nada más que hacer que entregarle esta carta al director del Grand Journal para que destruya, sin leerlo, el artÃculo que va a recibir de un momento a otro.
Lupin le tendió la carta, con el corazón angustiado y la mano temblorosa. Si el emperador la tomaba serÃa la señal de su aceptación.
El emperador dudó, y luego, con gesto enfurecido, tomó la carta, se puso su sombrero, se envolvió en su capa y salió sin decir palabra.