Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –SÃ.
–¿La Prensa de esta mañana se porta bien?
–En forma excelente.
–Muy bien. Para escribirme ahà van mis instrucciones.
Llegaron al pasillo interior del primer piso. Lupin deslizó en la mano de uno de los hermanos una minúscula bolita de papel.
El señor Formerie tuvo una frase feliz cuando Lupin penetró en su despacho en compañÃa del subjefe.
–¡Ah, helo aquÃ! No dudaba que un dÃa u otro le echarÃamos mano a usted.
–Yo tampoco lo dudaba, señor juez de instrucción -replicó Lupin-. Y me alegro de que sea a usted a quien el Destino haya designado para hacer justicia al hombre honrado que soy yo.
«Se está burlando de mû, pensó el señor Formerie.