Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Y una noche, ella encontraba al señor Kesselbach encadenado y le golpeaba.
Y por la mañana, a punto de ser denunciada por el ayuda de cámara, ella volvió a golpear.
Y una hora más tarde, a punto de ser denunciada por Chapman, ella le atraía a la habitación de su hermano y le golpeaba.
Y todo ello sin piedad, salvajemente, con una habilidad diabólica.
Y con la misma habilidad, ella se comunicaba por teléfono con sus dos sirvientas, Gertrudis y Susana, las cuales acababan de llegar de Montecarlo, donde una de ellas había desempeñado el papel de su propia ama. Y Dolores, volviendo a vestir sus ropas femeninas, desprendiéndose de la peluca rubia que la hacía irreconocible, descendía a la planta baja, se reunía a Gertrudis en el momento en que ésta penetraba en el hotel, y afectaba estar llegando ella misma también y fingiendo ignorar todavía la desgracia que la esperaba.