Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin La cerradura cedÃa, una vez que casi todos los tornillos de ella habÃan sido quitados. Lupin, sintiéndose de pronto ansioso ante la idea de verse interrumpido, preguntó:
–¿De modo que esa palabra incompleta Apoon y esa cifra ochocientos trece son la fórmula que el gran duque le legó a su esposa y a su hijo, para permitirles que encontraran los papeles secretos?
–SÃ.
Lupin se agarró con las dos manos a la cerradura para impedir que ésta cayese.
–Señor director, va usted a despertar al jefe de los carceleros. Y eso no está bien. Espere unos momentos, ¿quiere usted? Steinweg, ¿qué le ocurrió a la esposa del gran duque?
–Murió poco después que su marido, puede decirse que vÃctima de la pena.
–¿Y el hijo fue recogido por la familia?