Poesia
Poesia Elisa[81], ya el preciado
cabello, que del oro escarnio hacía,
la nieve[82] ha variado.
¡Ay! ¿Yo no te decía:
5 «Recoge, Elisa, el pie[83], que vuela el día»?
Ya los que prometían
durar en tu servicio eternamente,
ingratos se desvían
por no mirar la frente
10 con rugas, y afeado el negro diente.
¿Qué tienes del pasado
tiempo sino dolor? ¿Cuál es el fruto
que tu labor[84] te ha dado,
si no es tristeza y luto,
15 y el alma hecha sierva a vicio bruto?
¿Qué fe te guarda el vano
por quien tú no guardaste la debida
a tu Bien Soberano;
por quien, mal proveída[85],
20 perdiste de tu seno la querida
prenda[86]; por quien velaste;
por quien ardiste en celos; por quien uno[87]
el cielo fatigaste
con gemido importuno;
25 por quien nunca tuviste acuerdo alguno
