Poesia
Poesia ¿Qué vale cuanto vee,
do nace y do se pone, el sol luciente;
lo que el Indio posee[174],
lo que da el claro Oriente,
5 con todo lo que afana[175] la vil gente?
El uno, mientras cura[176]
dejar rico descanso a su heredero,
vive en pobreza dura
y perdona al dinero[177]
10 y contra sí se muestra crudo y fiero.
El otro, que sediento
anhela al señorío, sirve ciego;
y por subir su asiento,
abájase a vil ruego,
15 y de la libertad va haciendo entrego.
Quien de dos claros ojos
y de un cabello de oro se enamora
compra con mil enojos
una menguada hora,
20 un gozo breve, que sin fin se llora.
Dichoso el que se mide[178],
Felipe, y de la vida el gozo bueno
a sí solo lo pide[179],
Y mira como ajeno
25 aquello que no está dentro en su seno.
Si resplandece el día,
