Poesia
Poesia No siempre es poderosa,
Carrero, la maldad, ni siempre atina
la envidia ponzoñosa;
y la fuerza sin ley que más se empina
5 al fin la frente inclina;
que quien se opone al cielo,
cuando más alto sube, viene al suelo.
Testigo es manifiesto
el parto de la Tierra mal osado,
10 que, cuando tuvo puesto
un monte encima de otro y levantado,
al hondo derrocado,
sin esperanza gime
debajo su edificio que le oprime[210].
15 Si ya la niebla fría
al rayo que amanece odiosa ofende[211],
y contra el claro día
las alas escurísimas extiende,
no alcanza lo que emprende,
20 al fin y desparece[212],
y el sol puro en el cielo resplandece.
No pudo ser vencida,
ni lo será jamás, ni la llaneza[213],
ni la inocente vida,
25 ni la fe sin error, ni la pureza,
por más que la fiereza
