Poesia
Poesia Huid, contentos, de mi triste pecho.
¿Qué engaño os vuelve a do nunca pudistes
tener reposo ni hacer provecho?
Tened en la memoria cuando fuistes
5 con público pregón, ¡ay!, desterrados
de toda mi comarca y reinos tristes,
a do ya no veréis sino nublados,
y viento y torbellino y lluvia fiera,
suspiros encendidos y cuidados.
10 No pinta[225] el prado aquí la primavera,
ni nuevo sol jamás las nubes dora,
ni canta el ruiseñor lo que antes era[226].
La noche aquí se vela, aquí se llora
el día miserable sin consuelo,
15 y vence al mal de ayer el mal de agora.
Guardad vuestro destierro, que ya el suelo
no puede dar contento al alma mía,
si ya mil vueltas diere, andando, el cielo.
Guardad vuestro destierro, si alegría,
20 si gozo y si descanso andáis sembrando,
que aqueste campo abrojos solos cría.
Guardad vuestro destierro, si tornando
de nuevo no queréis ser castigados
con crudo azote y con infame bando[227].
25 Guardad vuestro destierro, que, olvidados
de vuestro ser, en mí seréis dolores:
