Poesia
Poesia ¿Qué santo o qué gloriosa
virtud; qué deidad que el cielo admira,
¡oh Musa poderosa
en la cristiana lira!,
5 diremos, entretanto que retira
el sol[240], con presto vuelo,
el rayo fugitivo en este día,
que hace alarde el cielo
de su caballería?
10 ¿Qué nombre, entre estas breñas, a porfía
repetirá sonando
la imagen de la voz[241], en la manera
el aire deleitando
que el Efrateo[242] hiciera
15 del sacro y fresco Hermón[243] por la ladera?
A do, ceñido el oro
crespo[244] con verde yedra, la montaña
condujo con sonoro
laúd; con fuerza y maña
20 del oso y del león domó la saña[245].
Pues, ¿quién diré primero
que el Alto y que el Humilde[246], que la vida
por el manjar grosero
restituyó perdida;
25 que al cielo levantó nuestra caída?;
