Poesia
Poesia desea dar ya al suelo estos despojos.
Gime, suspira y llora dividida,
y en medio del llorar sólo esto suena:
«¿Cuándo volveré, Nise, a ver tus ojos?».
«Agora con la Aurora se levanta
mi Luz; agora coge en rico nudo
el hermoso cabello; agora el crudo
pecho[313] ciñe con oro, y la garganta;
5 agora, vuelta al cielo, pura y santa,
las manos y ojos bellos alza; y pudo
dolerse agora de mi mal agudo;
agora incomparable tañe y canta».
Ansí digo y, del dulce error llevado,
10 presente ante mis ojos la imagino,
y lleno de humildad y amor la adoro.
Mas luego vuelve en sí el engañado
ánimo y, conociendo el desatino,
la rienda suelta largamente al lloro.
¡Oh cortesía, oh dulce acogimiento,
oh celestial saber, oh gracia pura,
oh, de valor dotado y de dulzura,
pecho real, honesto pensamiento!
5 ¡Oh luces[314], del amor querido asiento,
oh boca, donde vive la hermosura,
oh habla suavísima, oh figura
